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Problemas de escritura

Problemas de escritura

La escritura es uno de los medios que tenemos las personas para comunicarnos, la aprendemos en el colegio cuando somos niños y nos acompaña durante toda nuestra vida.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay un problema de aprendizaje de la escritura?

Podríamos resumir las dificultades de escritura en tres grupos:

  • Dificultades o errores ortográficos: son errores de la escritura que afectan a la palabra.
  • Dificultades o errores gráficos: son errores que afectan al trazado y/o a la grafía de las letras.
  • Dificultades o errores en la composición: son errores que provocan que el niño no pueda expresar por escrito y de forma adecuada un pensamiento, sentimiento o idea.

En las dificultades o errores ortográficos, también denominado Disortografía, el sujeto muestra dificultad para relacionar correctamente los fonemas con sus grafemas, para atender a las peculiaridades ortográficas de las palabras (“b” o “v”, “h” o no…) y para integrar las reglas de ortografía (“m” antes de “p” y “b”). Se caracterizan por substituciones de fonemas, adiciones, omisiones e inversiones, entre otras.

Las dificultades o errores gráficos, también denominado Disgrafía, es la dificultad de la escritura que afecta a la grafía. Estas dificultades en la escritura se observan como errores de proporción (letras muy grandes, muy pequeñas o mixtas), trazos de mala calidad, muchas irregularidades en la formación de las letras o dificultades de espaciado que provocan que unas palabras se amontonen y otras se separen en exceso. El agarre del lápiz, la lateralidad y la coordinación viso-motora también pueden dificultar que el niño aprenda correctamente la escritura.

No debemos de olvidarnos de la postura, posición del codo y del antebrazo y la flexo-extensión de la mano que tiene el niño cuando escribe, ya que, aunque a primera vista no lo parezca, son muy importantes a la hora de escribir.

No tener adquirida correctamente la escritura puede tener graves repercusiones en el rendimiento académico del niño. Por todo ello, la reeducación de las dificultades de escritura se debe llevar a cabo conjuntamente entre el terapeuta ocupacional y el logopeda.

¿Qué es la dislexia?

¿Qué es la dislexia?

Para leer necesitamos transformar las letras en sonidos y así crear una palabra.

Esta palabra tiene que activar un significado para que entendamos lo que hemos leído. Además, cuando leemos en voz alta, tenemos que activar la zona de coordinación de los músculos del habla. Después de mucha práctica con la lectura, los niños no leen cada letra de la palabra sino que reconocen la palabra entera, como reconocemos imágenes. En adultos este proceso se da más frecuentemente.

Hay diferentes áreas cerebrales implicadas en la lectura que se van desarrollando, ya que leer no es una destreza innata. Es por esto que no hay una zona especial en el cerebro diseñada para la lectura sino que utiliza áreas destinadas a realizar otras tareas. Algunas de estas áreas son el procesamiento visual (cuando vemos las palabras) y el auditivo (cuando las transformamos en sonidos). Este proceso se debe realizar de forma muy coordinada y planificada.

Que sucede en el cerebro cuando leemos?

Cuando leemos, un área cerebral procesa una información en concreto y la deriva a otra parte del cerebro para que allí se agregue más información.

De esta forma se crea un sistema cerrado que se activa cada vez que leemos.

Hay tres sistemas involucrados en la lectura:

  • Un sistema integra la información visual (las letras) con el sonido correspondiente y su significado. Este sistema es importante cuando aprendemos palabras nuevas.
  • Otro sistema reconoce la estructura de las palabras. Este sistema se activa cuando identificamos las palabras de forma global. Cuanto más hemos visto una palabra mejor la podemos reconocer. Así podemos leer más rápido. Tras reconocer la palabra siempre se debe activar la zona de comprensión. Es aquí donde se entiende qué se ha leído.
  • Finalmente, hay un sistema que es responsable de decodificar las letras en sonidos para que podamos “escuchar”, aunque no leamos en voz alta.

En cada una de las zonas cerebrales o conexión de una área a otra o incluso entre sistemas, puede haber un problema. Depende del sistema que esté afectado, el niño puede manifestar una u otra dificultad.

Los problemas con la lectura se llaman dislexia y existen diferentes tipos. Cuando un niño presenta dificultades lectoras es importante tanto tener un diagnostico como tener además una descripción del problema porque depende de la naturaleza de la dificultad se adaptará el tratamiento para obtener mejores resultados.

Dificultades lectoras

Dificultades lectoras

 

¿A tu hijo no le gusta leer? ¿No sabes que hacer para que lea? ¿Es muy lento leyendo? ¿No recuerda lo que lee? ¿No entiende lo que lee? ¿Omite las letras? ¿Las gira constantemente? ¿Se frustra con frecuencia?

Los problemas de lectura son una de las causas principales de fracaso escolar. Entre un 20% y un 30% de los niños en Cataluña tienen dificultades en este ámbito.

Los niños se introducen en el mundo de la lectura desde bien pequeños. En función del colegio y del ritmo del niño el proceso lector es más rápido o más lento.

Normalmente, alrededor de los cuatro años de edad, los niños empiezan a conocer las letras del abecedario y su sonido correspondiente y sobre los cinco años acaban de conocer todas las letras y las consolidan mediante una lectura de palabras letra por letra.

De esta manera, a través de mucha práctica, los niños durante el ciclo inicial consiguen una lectura global de las palabras, permitiendo una lectura más rápida y por lo tanto, una mejor comprensión lectora.

Sin embargo, cada niño tiene un ritmo lector diferente. Tanto los padres como los maestros deben respetar los límites del niño y no forzar el aprendizaje cuando aún no está preparado. Es muy importante no presionarlos, el único resultado que obtendrán será una frustración constante por parte del niño, una negación hacia la lectura y rabietas y llantos frecuentes cada vez que se les presenta un libro.

Antes de presionarlo y/o castigarlo, no dude en consultar a un logopeda y solicitar un diagnóstico exhaustivo de la lectura de su hijo. Es posible que presente dificultades lectoras y necesite intervención logopédica.

Aún así, para una buena reeducación de los problemas lectores, no es suficiente con intervención logopédica si no que se debe tratar también desde el entorno familiar y el entorno escolar.

Es importante, entre todos, motivar al niño para que despierte curiosidad e interés para leer, siendo él el que nos pregunte por las letras y tenga ganas de conocerlas.

Se debe introducir a los niños a la lectura de una manera lúdica y natural, a través de objetos que le interesen o le llamen la atención. No siempre es necesario leer con un libro delante. Por ejemplo, si a un niño le gustan mucho los perros, empezaremos enseñándole las letras que componen su nombre y seguidamente, él mismo nos reclamará buscar información sobre los perros (donde viven, que comen, que les gusta…).

Es importante dedicar cada día un espacio a la lectura. Es muy recomendable que los padres lean con los niños y hagan actividades previas, durante y posteriores a la lectura.

Se tiene que incluir la lectura en la vida cotidiana de los niños sin que esta sea una obligación para ellos.

Disfonías infantiles. ¿Qué podemos hacer los padres?

Disfonías infantiles. ¿Qué podemos hacer los padres? 

 

Tu hijo se queda sin voz normalmente? Tiene tendencia a carraspear? Bebe poca agua? Grita con frecuencia? Tiene una voz grave y ronca? Tiene dolor al hablar? Tiene fatiga vocal?

Para los niños, la voz es una forma de expresión comunicativa y emocional y a menudo hacen un uso incorrecto. Los niños chillan y hablan en exceso, tanto en el ámbito escolar como familiar.

Aparte del abuso vocal que hacen la mayoría de los niños, existen otros factores que favorecen la aparición de un problema en la voz como son las afecciones respiratorias, los antecedentes familiares, el estado emocional y el perfil psicológico del niño.

Las afonías y disfonías infantiles, aparecen como consecuencia de un sobreesfuerzo vocal. La afonía infantil la definimos como la pérdida total de la voz, en cambio, la disfonía infantil es la pérdida parcial de la voz, la alteración de alguno de los parámetros acústicos (tono, timbre o intensidad). Es muy frecuente en niños de entre 4 y 12 años y afecta aproximadamente a un 50% de la población escolar.

Ambas limitan la comunicación y la calidad de vida relacionada con la voz, impidiendo a los niños una buena relación con las personas de su alrededor.

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¿Qué podemos hacer los padres para prevenir las disfonías infantiles?

La disfonía infantil es el resultado de la relación comunicativa que tiene el niño con su entorno. El tipo de voz que el niño vea que es eficaz y útil, será el que fijará como comportamiento vocal habitual.

Por este motivo, es necesario modificar el ritmo de vida del niño y procurar horarios de descanso para toda la familia.

Es importante:

  1. Mantener una buena hidratación. Se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día.
  2. NO gritar. No gritar en actividades deportivas.
  3. NO susurrar.
  4. Evitar hablar en lugares muy ruidosos siempre que sea posible.
  5. Evitar imitar personajes.
  6. No hablar mientras se hace fuerza.
  7. NO abusar de los caramelos.
  8. Hacer reposo vocal. Buscar espacios de silencio durante el día. Nuestras cuerdas vocales necesitan descansar.
  9. NO carraspear. Debemos evitar fregarnos la garganta continuamente.
  10. Dormir y descansar bien. Se recomienda dormir al menos 8 horas.
  11. No tomar bebidas excesivamente frías ni calientes.
  12. Tener una alimentación equilibrada. Comer muchas frutas y verduras.
  13. Evitar cambios de temperatura significativos.

 

Es de gran importancia aprender a comunicarse bien, en un ambiente agradable, amable y respetuoso, donde cada uno tenga un papel natural.

Neurofeedback

¿Qué es el Neurofeedback?

El Neurofeedback es una herramienta poderosa para ayudar a los individuos a autoregular su cerebro. A groso modo funciona así; se aplican electrodos al cuero cabelludo para “escuchar” la actividad de las ondas cerebrales. La señal es procesada por el ordenador y la persona puede observarla a través de una pantalla de televisión como si se tratase de un videojuego del que no disponemos de mandos, todo es controlado a través del cerebro.

La persona  que ve el videojuego trata inconscientemente de recibir recompensas cambiando y adaptando sus ondas cerebrales a las que el ordenador le sugiere, a la vez que va avanzando en su juego. La recompensa se elige antes de comenzar, dependiendo de los gustos de cada uno y puede ser desde que el nave espacial vuele más rápido o que la pantalla se convierta más brillante y te permita seguir viendo una película. También existen otras recompensas no visuales para bebés y personas con discapacidad.

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Como sucede en cualquier entreno la persona mejora con la práctica repetitiva, también sucede cuando tratamos de cambiar las ondas cerebrales de manera inconsciente, haciendo al Neurofeedback un proceso de aprendizaje.

Este aprendizaje conlleva que el cerebro se  auto-regule mejor y permita que el sistema nervioso central funcione de una forma más optima.

Durante el entrenamiento del Neurofeedback la pantalla sirve como un espejo para el cerebro. Igual como un espejo sirve para una bailarina (que utiliza el espejo para ver si su movimiento es el correcto), la pantalla sirve para que el cerebro se reconozca en la pantalla y se trate de auto-corregir. Al tratarse de una autocorrección dentro de un proceso de aprendizaje del propio sujeto, el cerebro no lo olvida esta “lección”. Existen varias investigaciones que confirman que el efecto de Neurofeedback perdura en el tiempo.

Las ondas cerebrales de las que hemos hablado anteriormente se “escuchan” en áreas específicas del cerebro, determinando su frecuencia, y se modifican específicamente para cada individuo centrándonos los objetivos que estamos intentando alcanzar.

El Neurofeedback puede beneficiar a un amplio rango de dificultades como, bebes con problemas con dormir o irritabilidad, niños con diferentes trastornos como dislexia, TDAH, TEL, Disfemia, fobias y miedos. En adultos se puede utilizar tras un Ictus, problemas emocionales y ansiedades, epilepsia y Parkinson. Se ha demostrado que personas que inician los primeros síntomas de demencias se mantienen por mucho más tiempo en este estado inicial. Aunque no podamos hablar de cura, ya que hay enfermedades que no se curan, pero aún así dentro de las condiciones propias de cada personas, y así logren funcionar mejor.

La mayor parte de la invesigación con Neurofeedback se ha centrado en niños con TDAH y se ha comprobado que tras un periodo de entrenamiento cerebral causa el mismo efecto que la meditación en niños con TDAH, concluyendo que cuando el autocontrol mejora, mejora también el comportamiento.

Con un entrenamiento exitoso con Neurofeedback, es posible que no sena necesarios los medicamentos destinados a la función del cerebro (como el metilfenidato), o que se puedan reducir las dosis, asumiendo el cerebro más la función de auto-regulación. Esta disminución de los medicamentos es especialmente llamativa cuando los medicamentos juegan un papel de apoyo, como suele ser el caso en los trastornos más graves.

¿Necesita mi hijo Terapia Ocupacional?

 

La terapia ocupacional es una profesión que ayuda a las personas a alcanzar independencia en las actividades que realiza en su vida diaria o “ocupaciones”. En el ambito pediatrico, ayudan a los niños a prepararse para el aprendizaje y para los desafios que se le presenten durante su desarrollo. Esto normalmente incluye el fortalecimiento muscular,  la amplitud de movimientos del cuerpo y las manos, el trabajo de coordinación bilateral (que implica usar las dos manos juntas), la planificación motora del cuerpo, las habilidades de percepción visual y las habilidades viso-motoras, destreza motora fina, entre otras.

 

El tratamiento se realiza con la practica directa de la habilidad a trabajar y a menudo también es necesario realizar modificaciones o adaptaciones de las tareas para que sea completada de una manera más satisfactoria para el niño.

 

Toddler boy having fun with his father playing on large gymnastic ball

¿Qué es un terapeuta ocupacional?

 

Un terapeuta ocupacional es un profesional que se especializa en el trabajo con las personas que tienen alguna dificultad para completar  de manera independiente las sus tareas diarias. En pediatría, los terapeutas ocupacionales intervienen en ayudar a los niños a adquirir las habilidades necesarias para la independencia en el juego, el aprendizaje, el desarrollo de habilidades motoras, el cuidado personal y la socialización en sus contextos de desarrollo como son el hogar, la escuela y la comunidad.

¿Cómo sé si mi hijo necesita terapia ocupacional?

Su hijo podría necesitar terapia ocupacional si:

 

  • Tiene problemas con la escritura incluyendo presionar demasiado o no lo suficiente, no desarrollar y mantener un buen agarre del lápiz, y tiene dificultad en calcular el tamaño y el espaciamiento de sus letras.

 

  • Frecuentemente tiene una mala postura de al estar sentado en una silla.

 

  • Parece que tienen las manos débiles y se cansa fácilmente al hacer las tareas motoras que necesiten precisión. Tiene dificultad para manipular objetos pequeños y usar las tijeras.

 

  • Se cae con frecuencia, puede chocar contra cosas o personas.

 

  • Tiene dificultad con el aprendizaje de tareas motoras, como andar en bicicleta, correr o saltar. Con frecuencia elige el mismo juego o actividad evitando el aprendizaje de nuevas actividades.

 

  • Es demasiado sensible (o muy poco sensible) al tacto, las texturas, los sabores, el sonido y el movimiento.

 

 

  • Tiene problemas para aprender cómo vestirse, principalmente con ponerse el abrigo, ponerse y atarse los zapatos y abrocharse los botones.

 

  • En el colegio le cuesta mantener sus cuadernos organizados, mantener su escritorio y carpetas ordenadas y entregar sus tareas a tiempo.

 

  • El niño busca riesgo excesivo de manera frecuente, disminuyendo la conciencia de peligro.

 

 

Si su hijo presenta alguno de estos comportamientos es recomendable que un terapeuta ocupacional especializado realice una valoración exaustiva de su desarrollo ya que estas dificultades pueden estar interfiriendo en el rendimiento académico y en las actividades cotidianas que realiza.

¿Cómo ayudar a tu hijo a hablar y comunicarse?

¿Cómo ayudar a tu hijo a hablar y comunicarse?

Programa Hanen® para padres de niños con retraso en el lenguaje.

 

Los padres son las personas más importantes en la vida de un niño, son los primeros y principales maestros que están presentes a cada instante; es a través de ellos que los niños reciben lo que necesitan para comunicarse y conectarse con el mundo.

El Programa Hanen® surge de esta premisa y tiene como objetivo principal enseñar a padres habilidades y estrategias de comunicación que se pueden utilizar diariamente, en casi todas las interacciones que tienen con sus hijos y dentro de las actividades rutinarias que realiza la familia convirtiéndolas en oportunidades para aprender a comunicar. Genera un espacio donde aprendes a parar, a tomar tu tiempo para descubrir cómo comunica tu hijo y qué lo motiva a comunicarse.

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Durante 11 reuniones (3 de ellas en casa) nos va enseñando el poder del juego, promoviendo la interacción desde el niño, dejando que él lidere en un inicio y ayudando a crear oportunidades para que sea él quien tome la iniciativa en un juego y sean los padres quienes sigan el ejemplo del niño, dejando que la interacción vaya creciendo. Nos ayuda a observar, esperar y escuchar lo que nuestros hijos intentan comunicar de diversas maneras, algunas muy claras y otras muy sutiles; quitándonos el miedo a jugar cara a cara, a inventarnos nuevos juegos y mantener la diversión en cada experiencia de comunicación que realicemos.

El  Programa Hanen® te da el tiempo necesario para practicar y asimilar cada nuevo aprendizaje tal y como los niños lo hacen, a través del desarrollo de prácticas apropiadas, respetando siempre la necesidad de los padres de ser simplemente padres y de los niños a ser niños.

¿Qué es la musicoterapia?

¿Qué es la musicoterapia? ¿Cómo nos puede ayudar?

 

¿Alguna vez te has puesto a pensar porqué la música produce tantos efectos en nosotros? ¿Porqué nos hace recordar, llorar, reír, mover el cuerpo e incluso nos puede poner la piel de gallina?; ¿Porqué somos capaces de recordar miles de melodías, ritmos, letras y canciones, pero a veces nos cuesta recordar nuestro propio numero de teléfono?

La música no solo existe cómo una expresión artística que disfrutamos y nos conmueve, su propósito en nuestra vida es todavía más amplio.

musico terapia

 

En el útero de nuestras madres comienza nuestra primera experiencia musical. El oído interno es el primer órgano en desarrollarse y nos ayuda entender el mundo que nos rodea. Los rítmicos latidos del corazón de nuestra madre y los sonidos propios del útero son nuestro primer acercamiento al mundo de los sonidos, incluso en los últimos tres meses del embarazo también somos capaces de percibir ruidos externos tales como la voz de nuestra madre, melodías y sonidos. Es por este motivo que al nacer ya somos musicales y rítmicos de forma innata. El balanceo, las canciones de cuna y el sonido del corazón de nuestra madre nos ayuda a calmarnos ya que nos recuerdan nuestro mundo intrauterino en el cual nos sentíamos tan protegidos.

 

La musicoterapia aprovecha esta conexión innata con la música y la utiliza como herramienta terapéutica para mejorar diversas problemáticas en el área emocional, cognitiva, social y psicomotriz. A través de esta comunicación no verbal, que estimula el cuerpo, las emociones y la cognición, el terapeuta utiliza la música para llegar a lugares donde a veces las palabras no pueden llegar. Una de sus principales ventajas en comparación con otras terapias es que estimula ambos hemisferios del cerebro a la misma vez, activa la segregación de hormonas y neurotransmisores encargadas del placer, la felicidad y la recompensa y es capaz de despertar emociones y recuerdos.

A grandes rasgos, los efectos positivos de la  musicoterapia son diversos. En el caso del autismo, la psicoterapia musical es capaz de crear vínculos y estimular la comunicación de forma muy natural a través de instrumentos, ritmos y melodías. En enfermedades degenerativas (demencia, Parkinson, alzhéimer) o lesiones cerebrales, el uso de la música como herramienta terapéutica tiene el poder de estimular las partes dañadas del cerebro y crear nuevas conexiones neuronales. En neonatos consigue un efecto regresivo al útero muy beneficioso para los primeros meses de vida. En niños con problemas de atención, el trabajo a través de la música ayuda a reducir los niveles de ansiedad, mantener la atención, canalizar el movimiento y proporciona una vía de expresión, creatividad y descarga de tensiones.

 

Para llevar a cabo esta terapia se utilizan métodos como la improvisación con instrumentos musicales, ejercicios rítmicos, percusión corporal, imitación de patrones rítmicos, creación e interpretación de canciones y melodías, ejercicios de respiración y relajación, etc.

 

El poder de la música como herramienta terapéutica es tan inmenso que beneficia al ser humano desde el nacimiento hasta la vejez y mejora la calidad de vida y el bienestar de las personas adaptándose a sus necesidades. La aplicación de este método en psicoterapia es un gran avance para la salud ya que sus resultados son sorprendentes.

 

«Sin música, la vida sería un error». Friedrich Nietzsche

integración sensorial

Integración sensorial

Integración sensorial

Podemos definir la integración sensorial como la capacidad que posee el sistema nervioso central de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo.

Estamos familiarizados con los sentidos del gusto, olfato, vista, tacto y oído pero la mayoría no pensamos en que nuestro sistema nervioso también siente el movimiento, la fuerza de la gravedad y la posición corporal. Para ello contamos con el sistema vestibular encargado de detectar y registrar el movimiento del cuerpo en el espacio y el sistema propioceptivo cuya funcion es proporcionarnos información acerca de la posición de nuestro cuerpo.

integración sensorial

Active kids jump on gymnastic balls

Conductas a observar sobre el sistema sensorial

Existen conductas que pueden observarse cuando un sistema sensorial no está funcionando de manera adecuada:

A nivel auditivo:

  • No le gustan los sonidos fuertes o inesperados
  • Se angustia y sobreexcita en entornos muy ruidosos o con mucha gente 

A nivel visual

  • Le molesta mucho la luz
  • No mira a los ojos (evita el contacto visual)

A nivel gustativo y olfativo

  • Siempre olfatea los objetos, aunque no sean comida
  • Le dan asco ciertos alimentos por su textura
  • Le producen asco o le molestan determinadas olores fuertes

A nivel propioceptivo

  • Choca contra las personas, objetos o muebles con frecuencia
  • Es muy flexible, flácido, se cansa con facilidad
  • Camina de puntillas, tiene un mal control postural

A nivel vestibular

  • Se muestra ansioso y temeroso cuando es elevado del suelo
  • Le disgusta escalar, saltar, trepar,…
  • Siempre busca el movimiento, no puede parar de moverse
  • Es demasiado arriesgado, valiente, no teme por su seguridad
  • Es demasiado miedoso, se mueve por el espacio con inseguridad

A nivel táctil

  • Evita los juegos sucios (barro, plastilina, pintura de dedos…)
  • Es sensible a determinadas prendas de ropa (no le gustan por su textura) y le molestan excesivamente las etiquetas de la ropa
  • Siempre está tocando a las personas, buscando el contacto físico
  • Se irrita o se pone agresivo ante la proximidad con otras personas, o cuando alguien le toca accidentalmente
  • Le disgusta caminar descalzo, sobre la arena, sobre la hierba…
  • Es insensible al dolor, no se queja aunque la herida sea importante

Si detecta en su hijo/a algunos de los signos mencionados anteriormente, que dificulta las actividades cotidianas, podría estar sufriendo un desorden del procesamiento o integración sensorial.

Son muy frecuentes en los niños/as, siendo la causa de algunos de los problemas de aprendizaje, conducta y coordinación motriz. Desde la terapia de integración sensorial se puede proporcionar la intervención y las estrategias para que el sistema sensorial detecte e integre la información de manera adecuada.

 

Signos de alerta en mi bebé

Signos de alerta en mi bebé

 

El desarrollo del lenguaje no siempre sigue un mismo patrón ya que cada niño tiene un ritmo y un procedimiento de aprendizaje diferente.

Sin embargo, hay veces que se producen desvariaciones en la normalidad y diferencias muy significativas en la evolución lingüística de algunos niños.

Los signos de alerta en el desarrollo del lenguaje y en las dificultades de comunicación en la primera infancia indican que algo no está yendo del todo bien.

signos de alerta en mi bebé

Los signos de alerta son los siguientes:

Signos de alerta entre los 0 y los 6 meses:

– Falta de reacción ante estímulos visuales y / o auditivos. Escasa reacción a la voz materna a los 2 meses.

– Llanto constante e inconsolable.

– Falta de sonidos vocálicos.

– Ausencia de contacto visual: no mira, evita la mirada con personas.

 

Signos de alerta entre los 6 y los 12 meses:

– Falta de reacción ante estímulos auditivos y / o visuales.

– Falta o baja frecuencia de sonrisas.

– Irritabilidad.

– Falta o poca cantidad de balbuceo (habla imperfecta de los niños).

– Pasividad o poco interés por participar en el juego.

– No responde al nombre a los 12 meses.

 

Signos de alerta entre los 12 y los 18 meses:

– Falta de reacción ante estímulos auditivos.

– Irritabilidad y rabietas frecuentes.

– No aparición de las primeras palabras o repertorio de vocabulario pobre.

– Falta de comprensión de palabras familiares y / o órdenes acompañadas de gesto.

– Ausencia de palabras con dos sílabas a los 15 meses.

– No comprende órdenes sencillas a los 18 meses.

 

Signos de alerta entre los 2 y los 3 años:

– Falta de reacción ante estímulos auditivos.

– Irritabilidad y rabietas frecuentes.

– No dice ninguna frase a los 30 meses o hace un uso de frases de sólo una palabra.

– Vocabulario pobre.

– No señala partes de la cara a los 2 años.

– Ausencia de lenguaje propositivo a los 2 años (No hay intención de comunicarse).

– Hace patrones peculiares: Estereotipias verbales o ecolalias (repite las palabras o frases que dice otra persona de su alrededor en forma de eco) e inversión de pronombres desde los 2 años.

 

Signos de alerta entre los 3 y los 4 años:

– Uso de frases de sólo una o dos palabras.

– Dificultades de relación / comunicación con los compañeros por falta de recursos lingüísticos.

– Discurso poco comprensible (dificultades morfosintaxis y / o de articulación).

– No se interesa ni está atento a las actividades verbales como los cuentos a los 3 años.

– Regresiones en el lenguaje (pierde lo que ya había logrado aprender).

 

Si tu bebé presenta alguna de estas características, no dudes en pedir ayuda y / o contactar con tu centro de preferencia lo antes posible, a fin de dar una intervención precoz a las carencias de tu hijo.

Anímate! Estamos aquí para ayudarte!