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Bioquímica Corporal, indispensable en cualquier terapia

 

El cuerpo es el gran indicador de nuestro estado de salud: físico, mental, emocional y energético. Cualquier patología o desajuste, produce un mal funcionamiento de nuestra bioquímica corporal repercutiendo en la producción o inhibición de hormonas, mal funcionamiento de neurotransmisores,  pobre asimilación de nutrientes, déficit en la excreción de desechos tóxicos, etc.

En resumen, cualquier alteración del equilibrio de nuestra bioquímica  corporal, sea de la naturaleza que sea, tiene un alto impacto en nuestro organismo de manera total.

“1 DE CADA 3 HABITANTES SUFRE UNA ENFERMEDAD CRÓNICA O PROBLEMA DE SALUD DE LARGA DURACIÓN”

Según el informe de principales resultados, realizado en 2015 por la ESCA (Encuesta de Salud de Cataluña- Departament de Salut) sobre los comportamientos relacionados con la salud, el estado de salud i uso de los servicios sanitarios en Cataluña, 1 de cada 3 habitantes, sufre una enfermedad crónica o problema de salud de larga duración.

Las problemáticas más frecuentes dentro de la población adulta son: dolor de espalda (lumbar, dorsal y cervical), artrosis, artritis, artritis reumatoide, presión alta, colesterol, varices, migrañas, depresión y ansiedad (16´6% de la población), y alergias crónicas (28% de la población).

Cuatro de cada 10 infantes menores de 15 años tienen algún trastorno de larga duración como bronquitis de repetición, alergias crónicas y otitis.

Además el 4,3% de este sector de la población sufre trastornos de conducta, hiperactividad o déficit de atención añadido a otras posibles patologías.

Datos alarmantes sobre nuestros hábitos de alimentación

Aunque el 70% de la población encuestada dice seguir las pautas de la alimentación mediterránea como base, se ha comprobado que casi el 50% de la población que vive en Catalunya de entre 18 y 74 años tiene un exceso de peso: un 34,4% sobrepeso y un 14,7% obesidad.

En la población infantil, las cifras no son mucho más alentadoras, ya que de la población de entre 6 y 12 años el 31,8% tiene sobrepeso, de los cuales un 12,6% ya sufre una obesidad.

Sólo el 4,9% de la población de entre 6 y 14 años hace una ingesta diaria de 5 raciones de fruta y verdura, frente a un 27,5% de población de entre 3 y 14 años, que consume productos altamente calóricos de manera casi diaria (bollería industrial y golosinas, bebidas azucaradas y refrescos, y snacks salados).

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El ser humano es una totalidad

Como ya hemos comentado al principio, el ser humano es complejo en su naturaleza. Cada parte de su existencia (física, emocional, mental y energética) está estrechamente ligada al resto de partes, interactuando y funcionando unas respecto a las otras. Formando una unidad, una totalidad.

A nivel teórico creemos tener claro dónde está la frontera de estas partes, pero en la práctica, los profesionales de la salud nos encontramos con una realidad muy diferente. Las fronteras a veces son difíciles de determinar y las intervenciones con nuestros pacientes casi siempre deben desarrollarse abarcando diferentes niveles de la persona.

Por este motivo, es muy importante que cualquier tipo de terapia o intervención que esté relacionada con la salud, se haga desde una mirada integrativa y multi-disciplinaria.

 

¿Por que es tan importante la bioquímica corporal en cualquier tratamiento?

La bioquímica corporal es  la composición química de los seres vivos, Estamos formados por proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleícos, además de otras pequeñas moléculas presentes en las células.

A su vez estos compuestos procesan diferentes reacciones químicas que permiten a nuestro metabolismo obtener energía (catabolismo) y generar biomoléculas propias (anabolismo). La bioquímica se basa en el concepto de que todo ser vivo precisa de ciertas reacciones químicas y procesos metabólicos para obtener su equilibrio y funcionar de la mejor manera posible a todos los niveles.

Cuando estos procesos se ven afectados se desencadenan  patologías de diferentes naturalezas y mal estar.

De lo que a veces no somos conscientes es de que: nuestro físico afecta nuestra mente, emoción  y energía, y viceversa. Todo se mueve en un estrecho equilibrio. No somos partes, somos un todo interdependiente.

Partiendo entonces de esta base, tenemos que entender nuestro cuerpo como el mayor indicador de salud. Antes de cualquier intervención, sea médica o terapéutica, debemos asegurarnos de que nuestra bioquímica corporal se encuentra en óptimas condiciones.

Si nuestro cuerpo, nuestro cerebro y nuestras células tienen todo lo que necesitan para su óptimo funcionamiento, los protocolos terapéuticos y de intervención se verán a su vez beneficiados y potenciados en un 100%.

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¿Cómo se efectúa una intervención a nivel bioquímico a través de la naturopatía y la nutrición?

El primer paso es conseguir que el estado físico de la persona este en las mejores condiciones antes de empezar cualquier:

1.      Para ello debemos conocer que “problemas” está intentando gestionar y resolver su metabolismo, y como lo está haciendo.

2.     Después trazaremos una estrategia para mejorar todos los elementos del organismo en desequilibrio,  que se están interponiendo en el tratamiento principal como pueden ser: déficit en el sistema inmunitario, problemas intestinales, falta de absorción de determinados nutrientes, eliminar alimentos tóxicos que dificulten el trabajo de la química cerebral, etc. Esto lo haremos a través de la nutrición principalmente, y con otras técnicas complementarias en el caso de necesitarlo como pueden ser suplementación, por ejemplo, u otros.

3.     Una vez que nuestro organismo se encuentra en optimas condiciones, ya podemos implementar cualquier terapia o tratamiento teniendo la certeza de que estos están interactuando con un organismo lo más receptivo y armonizado posible.

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¿En qué casos es aconsejable revisar nuestra bioquímica corporal?

Como hemos comentado, este debería ser un procedimiento previo a cualquier tratamiento sea de la naturaleza que sea:

·       Enfermedades y trastornos relacionados con el comportamiento cerebral: Alzheimer, Depresión, Ansiedad, TEA, TDAH, etc.

·       Enfermedades del sistema respiratorio: Bronquitis de repetición, asma, mucosidad, sinusitis, rinitis, etc.

·       Enfermedades del aparato digestivo: reflujo, acidez, diarreas, estreñimiento, cándidas, parásitos, permeabilidad intestinal, patologías crónicas, colon irritable, etc.

·       Enfermedades autoinmunes: alergias crónicas, intolerancia alimentaria, Fibromialgia, artritis reumatoide, etc.

·       Otros.

 

¿Qué resultados se pueden ver con este sistema de tratamiento integrador?

Desde nuestra amplia experiencia personal, así como por las experiencias documentadas por otros muchos profesionales de la salud, podemos decir que en todos estos casos, trabajar previamente en la bioquímica corporal, y después, realizar un tratamiento específico sobre el paciente y su patología, da unos resultados más rápidos, efectivos y duraderos.

A nuestro cuerpo le es más fácil realizar nuevas conexiones neuronales, cuando el cerebro dispone de todo los componentes necesarios internos para poder gestionar esta labor, facilitando así el aprendizaje.

Nuestro sistema inmunitario puede recuperarse y fortalecerse cuando no tiene que hacer frente a una lucha constante contra el propio organismo, y puede dedicarse a controlar solo los peligros externos.

Nuestro aparato digestivo asimila mejor los nutrientes y excreta mejor los elementos de desecho cuando está obteniendo los alimentos más afines a su óptimo funcionamiento y se están corrigiendo los hábitos que lo están intoxicando.

En definitiva, nos beneficiamos directamente del conocimiento de nuestro cuerpo, prestar atención de sus necesidades particulares.

Darle de manera consciente los nutrientes, cuidados y hábitos que van a marcar un antes y un después en nuestro estado de salud y bienestar.

El equilibrio de la bioquímica corporal es parte imprescindible del camino al éxito en cualquier tratamiento.

 

Por Maika Villaverde.

Naturópata y Asesora Nutricionista.

http://www.maikavillaverde.com/

 

 

 

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¿FRENILLO LINGUAL CORTO? La Anquiloglosia y sus consecuencias

El frenillo lingual es un pequeño pliegue de membrana mucosa que se encuentra situado debajo de la lengua. Su función consiste en conectar la lengua con el suelo de la boca. Cuando este pliegue es más corto de lo habitual, hablamos de Anquiloglosia o frenillo lingual corto. Los cuatro tipos más habituales son:

frenillo lingual corto tipo unoTipo I de frenillo lingual

La inserción del frenillo se produce justo en la punta de la lengua.
Cuando el bebe llora, la lengua parece bífida, mostrando forma de corazón.

 

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Tipo II de frenillo lingual

La inserción del frenillo se produce un poco más atrás de la punta de la lengua.
Cuando el bebé llora, la punta de la lengua desciende hacia abajo. No acostumbra a ser bífida.

 

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Tipo III de frenillo lingual

Es una combinación entre los tipos II y IV. Puede resultar difícil de observar porque la lengua suele presentar un aspecto normal. Aún así, el bebé no puede elevar la punta de la lengua hacia el paladar con la boca totalmente abierta.

 

Frenillo corto tipo cuatroTipo IV de frenillo lingual

El frenillo lingual no se aprecia a primera vista. La lengua del bebé está muy anclada al suelo de la boca y puede presentar un aspecto compacto. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico.

 

 

La mayoría de los recién nacidos presentan un frenillo lingual corto que se va perfeccionando con el paso del tiempo, a medida que la lengua se mueve eficazmente por la cavidad oral. Al nacer, todos los bebés tienen el paladar un poco alto y estrecho. La lengua, es la encargada de favorecer el correcto desarrollo del paladar, ayudándolo a descender hasta llegar a una posición óptima.

Cuando un niño presenta Anquiloglosia o frenillo lingual corto, puede presentar dificultades y/o ciertos impedimentos para realizar movimientos linguales. La lengua no está liberada, no tiene la suficiente capacidad de elevación y, por ello, no puede colaborar en el correcto desarrollo del paladar del bebé.

 

La Anquiloglosia puede provocar alteraciones en la succión, en la alimentación, en la respiración y en la articulación.

 

SUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la lactancia materna es la primera comida natural para los lactantes. Es la forma ideal de aportar a los niños más pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y un desarrollo saludables.

Durante la lactancia materna, el bebé debe tener activado, entre otros, el reflejo de succión, en donde, debe abarcar la areola con los labios, apretarla entre la lengua y el paladar y coordinar los movimientos rítmicos de succión, de respiración y de deglución.

La movilidad de la lengua es de vital importancia durante este periodo. Cuando un niño presenta Anquiloglosia, no tiene la suficiente movilidad y autonomía lingual, lo que puede impedir y/o restringir los movimientos básicos de la lactancia (extensión, elevación, lateralización y peristaltismo). Además, puede dificultar o imposibilitar un buen agarre del niño al pecho de la madre, lo que puede provocar que:

• El niño reciba una cantidad de leche insuficiente para su correcto desarrollo (no aumenta de peso).

• La glándula mamaria actúe de forma compensatoria. Delante de un bebé que agarra el pecho de manera ineficaz, puede reaccionar fabricando mucha leche y dando lugar a una producción excesiva de ésta (Hipergalactia).

Debemos poner una alerta si el niño no crece como debería, no aumenta de peso correctamente y/o su madre siente dolor durante esta etapa. En este caso, quizás seria necesario realizar una intervención quirúrgica.
Aún así, es posible que un recién nacido que presenta un frenillo lingual corto, no tenga problemas durante la lactancia, gracias a la capacidad de adaptación del pecho materno y a la propia fisiología de la glándula mamaria.
Seria recomendable en todos los casos realizar un seguimiento para prevenir dificultades en otras áreas del desarrollo.
Agarre adecuado / Agarre inadecuado (típico Anquiloglosia)

deglución correcta y deglución incorrecta

 

 

 

 

DEGLUCIÓN

La deglución puede ser definida como una acción motora automática compleja mediante la cuál se transporta el bolo alimentario desde la cavidad oral hacía el estómago. Para que la deglución se considere funcional, la lengua se debe situar en las arrugas palatinas justo en el momento de la ingestión (entre otros factores).

Cuando un niño presenta un frenillo lingual corto, la lengua no alcanza las arrugas palatinas. Esto puede provocar una deglución atípica o disfuncional, caracterizada principalmente por un uso inadecuado de la lengua durante la deglución. Esta se posiciona entre los incisivos o contra ellos, realizando cierta presión contra los dientes y dando como consecuencia la aparición de malformaciones dentarias y maxilares.

 

Deglución correcta   /  Deglución disfuncional (típica Anquiloglosia)

deglucion correcta y deglucion disfunciona

 

 

 

 

La mal oclusión dental es otro problema derivado de la Anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes; pueden nacer desplazados o apiñarse los unos con los otros, lo que unido a la deformación del paladar puede requerir costosas intervenciones odontológicas.

 

RESPIRACIÓN

Tal y como se ha indicado anteriormente, la Anquiloglosia provoca que el paladar permanezca más elevado. Este hecho invita a las coanas (aperturas posteriores de las fosas
nasales) a reducir su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo lingual corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño.

Los problemas respiratorios se deben a la entrada de aire en los pulmones directamente por la boca. El aire que entra por la cavidad oral no está filtrado por las fosas nasales, lo que facilita la entrada de partículas dañinas en el organismo. Además, es aire más frio, lo que predispone a estos niños a sufrir bronquitis y neumonías.

Asimismo, hay estudios que relacionan la Anquiloglosia con una mayor incidencia de las apneas del sueño.

  Paladar alto y estrecho / Anatomía física respirador oral

paladar alto y estrecho anatomia fisica respirador oral

 

 

 

ARTICULACIÓN

La dislalia es un trastorno en la articulación de los fonemas. Se caracteriza por la ausencia, la alteración o la substitución de algunos sonidos concretos o por la sustitución de éstos por otros que no corresponden. Puede afectar a cualquier consonante y vocal y se puede producir en uno o varios fonemas.

Los niños que presentan Anquiloglosia normalmente presentan problemas de habla;
son niños que ven limitada su capacidad para hablar con los demás. El movimiento de la lengua en el interior de la cavidad bucal es muy reducido, la punta de la lengua no alcanza el paladar y por lo tanto, la pronunciación de ciertos sonidos como r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/, /s/
y /z/ se pueden ver comprometidos.

 

TRATAMIENTO DE LA ANQUILOGLOSIA O FRENILLO LINGUAL CORTO

El tratamiento más adecuado de la Anquiloglosia o frenillo lingual corto consiste en:

1. Tratamiento logopédico. Consiste en intentar alargar el frenillo lingual mediante ejercicios convencionales. A veces solamente con tratamiento logopedico es suficiente, pero normalmente es necesaria la intervención
quirúrgica.

intervencion quirurgica frenillo corto2. Intervención quirúrgica. La frenectomía es el procedimiento quirúrgico que se utiliza en estos casos. La técnica más común es la Z – plastia. Un odontólogo especializado en cirugía puede llevar a cabo esta intervención.

3. Rehabilitación logopedica post quirúrgica. Tras una frenectomía, se debe acudir al logopeda. Es imprescindible realizar una serie de ejercicios post cirugía para prevenir que el frenillo se acorte de nuevo. Esta rehabilitación es tan importante como la intervención quirúrgica. Si no se cumple, es probable que se tenga que volver a intervenir.

 

Laura Zaragoza

Logopeda

Dispraxia o Trastorno de desarrollo de la coordinación (TDC)

La Dispraxia, o también denominada, Trastorno de desarrollo de la coordinación (TDC), es un trastorno común que afecta aproximadamente al 5-6% de los niños. Se trata de una alteración en el desarrollo que puede afectar a todas las áreas del niño: física, social, memoria, lenguaje, desarrollo sensorial, crecimiento intelectual y emocional.

Características de la Dispraxia

Estas características son generales y dependen mucho de un niño a otro, no es necesario que se desarrollen todas ellas para hablar de un problema de dispraxia.

  • Dificultades en la escritura, agarre del lápiz, espaciado, formación de las letras.
  • Dificultad en la planificación motora, es decir, dificultad para planificar y ejecutar movimientos no automatizados.
  • Conciencia corporal pobre.
  • Dificultad en la realización de movimientos como correr o saltar.
  • Tropieza con frecuencia con personas o cosas.
  • Tardanza en “elegir” la mano dominante, inicialmente escribe con ambas manos de manera indistinta.
  • Dificultad para sostener objetos, se le caen constantemente.
  • Puede presentar dificultades en el habla, no controla totalmente los movimientos de la boca y de la lengua.
  • Presenta dificultad en la planificación de las palabras, pudiendo llegar a decir “telopa” en lugar de pelota.
  • Tiene problemas con los juegos y las actividades que requiere coordinación del ojo y la mano.
  • Pueden tener una inteligencia normal pero con problemas para planificar y organizar el pensamiento.
  • Lentitud en el aprendizaje de algunas habilidades, principalmente las que implican planificación motora general.

Estas características impactan en el día a día de los niños que las presentan, pudiendo dificultar el vestido, el aseo, la alimentación, las habilidades para organizar armarios, poner la mesa, ordenar sus cosas,…entre otras.

Referentes al ámbito académico

Se pueden observar dificultades para aprender a escribir, tales como apretar demasiado el lápiz, confundir letras, organizar mal los espacios entre palabras, tener las tareas y los cuadernos sucios y mal organizados o tener problemas para copiar de la pizarra entre otros. En clase de gimnasia, también se puede observar que son más torpes que los demás niños, presentando dificultades en la realización de tareas como atrapar el balón.

Estos niños, en ocasiones, son tildados de torpes o vagos por no querer realizar las actividades que les proponen, pero es una etiqueta que no les corresponde; pudiendo incluso provocar interferencias en la autoimagen de los niños, ya que son conscientes de las dificultades que presentan, pero estas no son entendidas por su entorno. Pueden llegar a sufrir rechazo escolar o aislamiento.

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Podemos detectar dificultades en los niños desde el inicio de su desarrollo, cuando aprenden a sentarse, a gatear, a andar,…; que pueden ayudar a encender la alarma de que algo está pasando.

Lo óptimo sería iniciar una intervención antes de los 3 años de edad, desgraciadamente no suele ser lo normal. Actualmente se suele detectar sobre los 7-8 años de edad, momento en el que los niños comienzan a escribir con fluidez.

Un cuestionario útil para ayudarnos a determinar que algo no va bien es el (DCDQ). Es un cuestionario que puede ser contestado por los padres, profesores o por otra persona que conozca bien al niño. En función de la puntuación obtenida nos puede indicar una alarma de que algo no vaya bien en el desarrollo.

Prevalencia de la Dispraxia

Un estudio realizado por la Asociación Americana de Pediatría afirma, que entre el 5-6% de los niños presenta Dispraxia, lo que implica, que al menos un niño por aula presenta síntomas. Estos porcentajes se ven aumentados en el caso de los niños con TDAH, se estima que un 50% de los niños con TDAH padecen Dispraxia.

Referente al sexo de los niños se estima que por cada niña que presenta Dispraxia existen dos niños que presentan la dificultad.

 

Tratamiento de la Dispraxia

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Es importante que se realice una evaluación y tratamiento desde equipos especializados de profesionales, donde debemos de contar con la figura de un logopeda que valorará si el niño presenta dificultades en el habla o deglución pudiendo ser compatibles con la Dispraxia. También es importante, contar con la figura de un psicólogo formado y sensibilizado con el trastorno, ya que estos niños normalmente presentan problemas con su autoconcepto, autoestima y autoimagen.

 

La figura del terapeuta ocupacional podrá, además, realizar una exhaustiva evaluación funcional del niño, donde valorará principalmente la planificación motora del niño y como está afectando esto a su vida diaria (en el juego y las actividades escolares). Es recomendable que el terapeuta ocupacional que realice el tratamiento, esté especializado en Integración Sensorial. Este enfoque ha reportado importantes resultados en el tratamiento de la Dispraxia. Esta teoría fue desarrollada por Jean Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense que estudió el desarrollo sensorial en los niños y su relación con las dificultades de aprendizaje.

Existe un dispositivo tecnológico que ayuda a potenciar la planificación motora general del cuerpo llamado Metrónomo Interactivo (MI). El MI ayuda a educar al cerebro para que planifique, ordene y procese información de un modo más efectivo. El dispositivo funciona produciendo un sonido que se oye a través de auriculares, desafiando a los participantes a hacer coincidir de manera activa la señal auditiva o visible con la planificación motriz.

 

¿Qué está ocurriendo en nuestro entorno?

Como se ha comentado anteriormente, los estudios hablan de que entre el 5-6% de la población infantil estaría presentando Dispraxia, tratándose aproximadamente de un niño por aula. Y, ¿qué está pasando en nuestro entorno? ¿No existe la Dispraxia?, no existen apenas diagnósticos de niños con Dispraxia o con Trastorno del Desarrollo de la Coordinación, pero en la practica clínica vemos que se produce con la misma frecuencia que en otros países, rondando el porcentaje de un niño por aula.

Y, ¿qué está pasando con estos niños? Nos encontramos con niños que acuden al centro con otros diagnósticos como puede ser Trastorno Generalizado del Desarrollo, Trastorno Específico del Lenguaje, Autismo,… pero en realidad se trata de una Dispraxia. Estos niños se caracterizan por no avanzar en los tratamientos, ya que, al no contemplar una dificultad en la praxis, ni contemplar de forma holística al niño resulta complicado “entrenar” las habilidades que se han de mejorar.

 

Cristina Antón

Terapeuta Ocupacional

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Como elegir al terapeuta más eficiente para ti

 En muchas ocasiones, darnos cuenta que necesitamos la ayuda de un especialista para tratar algo de nuestra incumbencia o bien, para tratar a alguien de nuestra familia o conocido, supone un proceso de mentalización importante.

 

Aunque sabemos que sería importante empezar cuanto antes, pues hay algo que no “dominamos” del todo,  suelen haber resistencias con las que nos podemos estancar fácilmente y sin darnos cuenta.

 

mejor terapeuta

La primera es dudar de si realmente es necesario, pues si siempre se ha podido continuar sin esta ayuda, porque la vamos a necesitar ahora. Queremos, sin ser especialistas en aquella área, determinar el grado de importancia que puede tener aquello en nuestras vidas o en las de los más pequeños.

La segunda resistencia es decirnos que va a ser difícil compaginar nuestros horarios y rutinas con una terapia. Cuesta dar prioridad a algo de lo que en realidad dudamos que nos vaya a ayudar.

Y la tercera y más importante es, será bueno ese terapeuta? Sabrá hacerlo bien? Me entenderá? Sabrá darle a mi hijo las pautas que necesita?

Si has conseguido saltarte estos pequeños “baches mentales”, probablemente ya hayas empezado con algún terapeuta, pues te has atrevido a superar las primeras dos resistencias.

 

A partir de este punto, cómo saber si tu terapeuta es eficiente y es el más adecuado para ti o tu familia, dependerá en gran medida de tu estilo y filosofia de vida.

Aunque esto pueda parecer raro, suele ser así.

Un terapeuta es una persona con habilidades especiales en un área de asistencia. Éstas habilidades son obtenidas mediante una formación y una experiencia que están sujetas al organismo del cuál han estudiado o por el que han trabajado.

Existen muchas corrientes y orientaciones dentro de cada disciplina. De hecho, un logopeda o psicólogo, por ejemplo, puede ser y trabajar muy diferente a otro, pero ello no significa que vaya a ser peor o mejor, simplemente es diferente. Probablemente, hayan estudiado desde orientaciones distintas y la forma en la que abordan su trabajo, es diferente. Esto nos da la oportunidad, justamente, de poder elegir cuál es el que más nos gusta, no en base a su grado de conocimientos (que muchas veces es desconocido por los pacientes o niños), sinó más bien por las sensaciones que nos transmite durante todo el proceso.

Habitualmente, si notamos que la terapia está surgiendo efecto es que hemos dado con el perfil de terapeuta que ve y trabaja las dificultades, a nuestro modo de ver, cómo nosotros las enfocamos.

 

Al final de todo, lo más importante es sentirse cómodo y sentir que se avanza. Conocer al otro, informarse y sobretodo, confiar. Si otorgamos confianza en ambos sentidos crearemos un buen vínculo terapéutico y el compromiso con la terapia y el terapeuta será mayor.

Leer cuentos a nuestros niños

Leer cuentos a nuestros niños

 

Compartir la experiencia de leer un cuento con nuestros hijos a cualquier hora del día puede ser mucho más importante de lo que pensamos pues a través de esta simple actividad nos permitimos relajarnos, disfrutar de la lectura y de la compañía mutua; creando nuevas complicidades y permitiendo con ello ir desarrollando lazos afectivos aún más fuertes pues son hechos a través de la fantasía compartida. Sumado a lo anterior, resulta una excelente herramienta para ayudar a los niños a estructurar su pensamiento, estimulando sutilmente el lenguaje y la imaginación.

leer cuento a niños

El escuchar cuentos en un ambiente cómodo y familiar promueve que los niños sean más reflexivos sobre cómo actúan en su día a día, comprendiendo de qué manera deben actuar con sus pares y aprendiendo a distinguir lo que es bueno de lo que es malo. Estimula además la memoria y las ganas de expresarse, ampliando su capacidad de percepción y comprensión.

 

A nivel emocional, los cuentos permiten que desde un espacio lúdico nos enfrentemos a nuestros propios temores, identificando emociones que los personajes demuestran a lo largo de la historia, pudiendo ampliar nuestra sensibilidad y empatía frente a lo que puede ocurrirle a otros. Es también una buena herramienta para tranquilizar a nuestros hijos y aumentar su sensación de control sobre algo que pueda estarles causando ansiedad e inquietud y nos permite ayudarlos a prepararse para la hora de dormir y que descansen adecuadamente.

 

A nivel intelectual, es un buen recurso para ayudarles a ampliar su vocabulario, potenciar su capacidad de comprensión oral y escrita, mejorar su capacidad de síntesis y concentración, pudiendo influir positivamente en su desempeño escolar.

 

A través de compartir la lectura de un cuento con nuestros hijos les transmitimos confianza, seguridad y atención; elementos necesarios para que sientan la comodidad de poder abordar situaciones que ellos valoran como complicadas, sintiéndose acogidos y resolviéndolas en conjunto dentro de un contexto lúdico, mágico y diferente.

 

No hace falta que seamos expertos en contar cuentos -cada uno de nosotros tiene un estilo diferente para hacerlo y cada estilo es único y especial- sólo se necesitan ganas y la seguridad de que sin duda será un momento diferente, divertido y que vale la pena realizar. Dedicar tiempo a leer cuentos a nuestros niños es sin duda uno de los mejores regalos que podemos ofrecerles pues fortalecemos nuestros lazos afectivos y potenciamos sutilmente su autoestima.

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Mi hijo no se sienta bien en la silla

Mi hijo no se sienta bien en la silla.

¿Problema de comportamiento o algo más?

 

Siempre que vemos a nuestro hijo mal sentado en la mesa pensamos que es un tema de comportamiento lo que le lleva a estar así. Por más que le decimos “siéntate bien” no logra mantener la postura por mucho tiempo. Esa acción podría estar indicándonos que el niño no está procesando bien los estímulos sensoriales que recibe.

 

Estos niños, además de en casa, hacen lo mismo en el colegio, no logran mantener la postura y continuamente se están moviendo, se estiran encima del pupitre, apoyan la cabeza encima de sus brazos,… Este aspecto es más grave de lo que parece. El hecho que el niño deba de estar controlando su postura y no lo haga de manera inconsciente como lo hacen el resto de niños, puede perjudicarle a la hora de estar atento a la explicación del profesor, además de estar consumiendo una energía extra.

 

niño mal sentado

 

¿Por qué ocurre esto?

 

Esto sucede debido a que el cuerpo del niño no posee un tono muscular adecuado, es decir, los músculos de su cuerpo no tienen la tensión suficiente que le permite mantener una postura adecuada. Esto es producto, en muchos de los casos, de que el niño no está integrando bien la información sensorial que le llega. Hablaríamos más concretamente de la información propioceptiva, es la que nos llega al cerebro través de músculos y articulaciones indicándonos en que posición se encuentran y con que tensión, entre otras cosas.

 

Estas característica de no sentarse bien también pueden venir acompañadas de problemas de planificación de los movimientos, falta de control de su fuerza, choques frecuentes con puertas, personas y cosas; o problemas de escritura, mal agarre del lápiz, escritura poco clara y dificultad para organizar los cuadernos.

 

Para concluir añadir que aspectos que causan graves disputas en las familias y que siempre se han atribuido a problemas de comportamiento “lo hace porque quiere, por molestar” o “lo hace para provocarnos” pueden no ser así, el niño puede estar intentando sentarse bien pero su cuerpo no puede mantener la postura, y si la mantiene es por poco tiempo. Sería recomendable realizar una exploración por un Terapeuta Ocupacional cerificado en Integración Sensorial ya que esto podría ayudarnos a solventar el problema o anticiparnos dificultades que nos encontraremos durante el desarrollo escolar de nuestro hijo.

Malos hábitos bucales

Malos hábitos bucales

Conocemos la respiración nasal, la masticación, el habla y la deglución como hábitos funcionales en los seres humanos. Pero, también existen hábitos que no son funcionales, como los hábitos bucales incorrectos ¿Qué sabemos acerca de ellos?

Los hábitos incorrectos suelen aparecer de manera prolongada en el tiempo, provocando interferencias en el desarrollo del niño y alterando la fisiología normal de su organismo. Pueden producir una alteración en el desarrollo de las estructuras faciales, en las arcadas dentarias y en la oclusión mandibular.

malos hábitos bucales

 

Los más habituales son:

  • Succionar el pulgar y/o el chupete: Se recomienda que la succión del chupete no sobrepase los 18/24 meses de edad. A partir de los tres años, estos hábitos pueden producir desviaciones en el crecimiento normal de los dientes y en la forma de la mandíbula. Además, los músculos alrededor de la boca pierden fuerza, favoreciendo la boca abierta en reposo.
  • Mantener la boca abierta en reposo y respirar por ésta: Normalmente, cuando la boca está cerrada, la lengua se posiciona contra los alveolos, pero hay veces que cuando la boca está abierta por flacidez en los músculos, la lengua se coloca en la parte de debajo de la mandíbula. Este hecho puede estimular la respiración oral. Además, muchos niños muestran a menudo obstrucciones nasales, las cuales también pueden ocasionar una respiración oral, aunque la obstrucción nasal sea algo temporal el mal hábito se puede mantener.
  • Tener una posición incorrecta de la lengua en reposo: La punta de la lengua tiene que estar en la parte superior del paladar contra las arrugas palatinas. Hablamos de mal hábito cuando está posicionada en el medio o debajo de la cavidad bucal.
  • Malos hábitos labiales: Se trata de niños que succionan el labio y pasan la lengua por estos continuamente. Son frecuentes en personas que respiran por la boca.
  • Malos hábitos al masticar: La masticación debe ser bilateral, masticar por ambos lados simultáneamente. Si es unilateral puede contribuir a un desequilibrio de los músculos alrededor de la boca.
  • Morderse las uñas: Al morder las uñas, la mandíbula se desliza hacia delante y se provoca demasiada tensión en ésta.

Todo niño mayor de tres años que persiste con un hábito lesivo, debe visitar un odontólogo/odontopediatra/logopeda que informe a la familia sobre las consecuencias del hábito lo antes posible y pueda realizar un diagnóstico precoz sobre la alteración, permitiendo una dentadura sana, armónica, alineada y bonita.

Las crisis familiares como oportunidades de mejora

Las crisis familiares como oportunidades de mejora

 

La educación de los hijos es cíclica y como tal, exige una constante adaptación  a sus necesidades y demandas.

Muchos padres se ven y sienten desbordados al ver que sus hijos están en constante cambio y que ese cambio no es adaptativo a sus rutinas diarias.

El día a día hace que no se pueda dedicar a los hijos todo el tiempo que necesitarían para recibir, ya no sólo una buena educación, sino una mínima atención en sus quehaceres diarios.

Pero, ¿cómo podemos educar y ayudar a nuestros hijos, si nuestro trabajo no nos permite dedicarles tiempo?

Este sentimiento, tan común y vivenciado entre los padres, genera mucha ansiedad, frustración e impotencia. Llegar a casa y tratar de establecer una rutina “diaria” nos va a permitir funcionar bien cómo adultos, pero como niños es necesario establecer una rutina, como mínimo, “semanal”. Esto no es nada fácil, pero es posible.

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Las pequeñas crisis familiares o “crisis de funcionamiento familiar” tienen una función y no otra que la de alertarnos frente a algo que no está funcionando como debería y necesita ser revisado. Por lo tanto, ocurren y aparecen para informarnos de algo y transformar aquello que no nos gusta. Se necesita tiempo, paciencia, decisión y constancia pero… si somos capaces de generar todos esos valores en nuestro trabajo, ¿por qué no extrapolarlos a lo personal? Las relaciones no son fáciles, pero para que funcionen exigen un cuidado. Es importante planificar, organizar, jerarquizar y dedicar tiempo a nuestro sistema familiar, por ello es necesario “anticipar”. Si sabemos que va a ser una semana difícil y no podremos estar mucho con ellos, podemos anticiparles “cómo será esa semana” y qué pueden hacer cuando se encuentren en una situación u otra. Es importante transmitir bien la información de antemano y dejarles muy claro qué esperamos de ellos y qué queremos que hagan cuando están en casa.

Si nos anticipamos, evitaremos momentos de discusión y caos, porque les habremos alertado con tiempo. Ellos podrán generar más autocontrol en sí mismos y sus funciones quedarán más delimitadas, será más difícil el que se puedan sentir desbordados.

Crear espacios de diálogo en los que mencionar como queremos “funcionar todos” y qué esperamos de ellos para poder ser recompensados todos. Esto exige disciplina, sí, pero igual que tenemos reuniones en el trabajo porque son necesarias para continuar y que todo quede claro en nuestro “rol”, es necesario tener “reuniones familiares”. Y no sólo cuando ha ocurrido un problema, sino antes de que eso ocurra. El fin de semana puede ser un buen momento.

 

 

 

 

ESCRIT PER: ALBA PEÑA MORILLAS

TERAPEUTA: PSICÒLOGA

El impulso de robar en los niños

El impulso de robar en los niños

A veces puede ocurrir que los niños en edad pre-escolar comienzan a traer a casa pequeñas cosas que no les pertenecen sino que son de sus compañeros o amigos y no le damos mayor importancia cuando es algo que pasa una vez porque puede ser por despiste o por cualquier otra razón. Pero cuando comienza a ocurrir más frecuentemente nuestra preocupación aumenta pues no sabemos muy bien a qué pueda deberse esta conducta.

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Lo importante es no pasarlo por alto y abordar la situación directamente, remarcando lo negativo de la acción de robar en si misma más que en el niño, hablando sobre lo que ha ocurrido y dándole espacio suficiente para que intente explicar por qué cree él que lo hace y de qué manera puede corregir o solucionar el daño que pudo haber causado.

Al conversar la situación abiertamente debemos intentar detectar cuál es la razón que hay detrás de la acción, puesto que el impulso de robar en los niños pequeños podría estar reflejando que el niño esté en ese momento enfrentando un periodo de estrés o de mucha ansiedad frente a alguna situación determinada y es importante por lo tanto acoger esa angustia e intentar enseñarles maneras más adecuadas de expresar su malestar, tensión, ansiedad, soledad, u otro tipo de emociones que incluso a ellos mismos les cuesta definir.

Puede ser interesante en estos casos realizar con nuestros niños técnicas de relajación y respiración tales como mindfulness y yoga infantil para potenciar su autocontrol cuando se enfrenten a situaciones de estrés y ansiedad, creando además un espacio familiar diferente donde se sienta acogido de forma especial.

Cuando el valor del “robo” es significativo y la conducta persiste en el tiempo es necesaria la intervención de un psicólogo infantil para poder abordar con mayor profundidad las razones por las cuales esta conducta se mantiene y poder intervenir directamente sobre todo en el desarrollo de nuevas formas de comunicación positiva, potenciando la expresión y el aprendizaje constructivo de su tensión interna. A través de ello podemos promover el reconocimiento del problema y la necesidad de ayuda para solucionarlo, trabajando en la mejora de sus habilidades sociales y de qué manera podemos enriquecer las relaciones que establece con sus pares.

Dependiendo de los casos, estas técnicas pueden acompañarse también con terapia cognitiva-conductual para reforzar la confianza en si mismo y en su capacidad de control en diferentes situaciones de estrés, potenciando una mejor expresión de emociones positivas y negativas.

Problemas de escritura

Problemas de escritura

La escritura es uno de los medios que tenemos las personas para comunicarnos, la aprendemos en el colegio cuando somos niños y nos acompaña durante toda nuestra vida.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay un problema de aprendizaje de la escritura?

Podríamos resumir las dificultades de escritura en tres grupos:

  • Dificultades o errores ortográficos: son errores de la escritura que afectan a la palabra.
  • Dificultades o errores gráficos: son errores que afectan al trazado y/o a la grafía de las letras.
  • Dificultades o errores en la composición: son errores que provocan que el niño no pueda expresar por escrito y de forma adecuada un pensamiento, sentimiento o idea.

En las dificultades o errores ortográficos, también denominado Disortografía, el sujeto muestra dificultad para relacionar correctamente los fonemas con sus grafemas, para atender a las peculiaridades ortográficas de las palabras (“b” o “v”, “h” o no…) y para integrar las reglas de ortografía (“m” antes de “p” y “b”). Se caracterizan por substituciones de fonemas, adiciones, omisiones e inversiones, entre otras.

Las dificultades o errores gráficos, también denominado Disgrafía, es la dificultad de la escritura que afecta a la grafía. Estas dificultades en la escritura se observan como errores de proporción (letras muy grandes, muy pequeñas o mixtas), trazos de mala calidad, muchas irregularidades en la formación de las letras o dificultades de espaciado que provocan que unas palabras se amontonen y otras se separen en exceso. El agarre del lápiz, la lateralidad y la coordinación viso-motora también pueden dificultar que el niño aprenda correctamente la escritura.

No debemos de olvidarnos de la postura, posición del codo y del antebrazo y la flexo-extensión de la mano que tiene el niño cuando escribe, ya que, aunque a primera vista no lo parezca, son muy importantes a la hora de escribir.

No tener adquirida correctamente la escritura puede tener graves repercusiones en el rendimiento académico del niño. Por todo ello, la reeducación de las dificultades de escritura se debe llevar a cabo conjuntamente entre el terapeuta ocupacional y el logopeda.