CÓMO MEJORAR LA GESTIÓN EMOCIONAL Y FAMILIAR ESTANDO TODOS EN CASA

CÓMO MEJORAR LA GESTIÓN EMOCIONAL Y FAMILIAR ESTANDO EN CASA

A lo largo de este post os proponemos diferentes “tips” para que podáis afrontar “emocionalmente” mejor la situación actual de estar confinados en casa.

Cómo sabemos, esto no resulta nada fácil si tenemos que “teletrabajar” estando nuestros hijos en casa, pero creemos que manteniendo algunas ideas clave muy presentes, os puede ayudar a mantener, dentro de lo posible, la armonía. Empezaremos desde la base y lo más básico, para revisar que lo más importante está presente.

 

SEGUIR UNA RUTINA QUE DIFERENCIE, CLARAMENTE LOS MOMENTOS DEL DÍA Y LOS DÍAS DE LA SEMANA 

Va a ser muy importante crear una estructura, un horario, en el que las necesidades básicas como: comer, dormir, hacer ejercicio u otras, estén presentes y de manera equilibrada. 

Para los niños, es importante que podais colgar el horario, a modo de póster, (con dibujos hechos por ellos mismos o pictos impresos, si queréis) y que ellos puedan consultarlo durante el dia. Se trata de poder anticipar al máximo todo lo que va a ocurrir.

  • Procura establecer unos horarios para las comidas y que éstos se vayan repitiendo diariamente. Para evitar que acabemos comiendo por aburrimiento, será muy importante mantener la estructura de comer 5 veces al día.  
  • Asegúrate de mantenerte hidratado, no sólo a ti mismo, sino también a tus hijos. Ofréceles agua a menudo. 
  • Incluye las horas para ir a dormir y para despertarse. Es importante diferenciar los días entre semana de los días del fin de semana. 
  • Incluye tantas actividades como os sea posible, como por ejemplo: ejercicio físico, hacer tareas escolares, leer, jugar juntos, juego individual, juego de familia, ratos en el exterior, ratos en el salon, videojuegos, películas, ducha, etc…
  • Planificar un menú de comidas familiar. Esto no sólo os ayudará a los adultos (logísticamente hablando), sino también a los niños. 

 

MANTENER UNA DINÁMICA FAMILIAR SANA

Nos encontramos en unas circunstancias inéditas, un reto no sólo para la sociedad, sino también para las familias, que tienen que convivir con sus seres queridos en un estado de confinamiento físico, con toda la ansiedad e incertidumbre que supone esta crisis pandémica. Con un poco de esfuerzo, podemos convertir este reto en una oportunidad. Por eso, a continuación os explicamos que os puede ayudar a potenciar una dinámica familiar sana. 

  • Si es posible, intentad sentaros juntos a comer en familia y desconecta de todo (movil, noticias, etc). Porque quizás el resto del día no les podréis dar la calidad que os gustaría.
  • Realizar ejercicio físico diariamente, mínimo 20 minutos diarios. Puede ser bailando, cantando o realizando alguna sesión de gym virtual. Individualmente o en familia, pero manteniéndonos activos.
  • Evitar estar todo el día en pijama. Cuando os despertéis, realizar siempre la misma rutina. Es importante mantener unos hábitos de higiene diarios: lavarse la cara, ir al baño, lavar los dientes, ducharse y vestirse aunque nos vayamos a quedar en casa. 
  • Es muy importante que les expliquemos qué esperamos de ellos en todo momento, de forma positiva.
  • Al final del día, buscar un momento para poder hacer una pequeña asamblea familiar y comentar con ellos como ha ido el día. Revisar si algo ha ido mal, para ajustarlo y lo que haya ido bien, darles reconocimientos.

 

TRABAJAR DESDE CASA

Quizás vuestros hijos no están acostumbrados a teneros en casa trabajando permanentemente y pueden sentirse angustiados si no entienden el tipo de actividad que váis a estar desarrollando estos días.

  • Hablar con vuestros hijos  y explicarles lo que váis a hacer (mostrando el material con el que trabajáis habitualmente). Preservar momentos en familia de calidad, aunque sean 15-30 minutos cada 2-3 horas. Os va a beneficiar “emocionalmente” a todos y estructurarlos dentro de la rutina diaria también.
  • Aprovechad este momento para concienciar a vuestros hijos de las tareas domésticas que conlleva el mantener la casa limpia y ordenada. Quizás es el momento para compartir parte de esta responsabilidad con ellos, como por ejemplo: poner la lavadora, tender la ropa, pasar la aspiradora, recoger los juguetes, poner y sacar la mesa. 

 

GESTIÓN DE LA ANSIEDAD

La situación que estamos viviendo nos genera ansiedad y frustración, sobretodo a los adultos de la familia, que somos más conscientes. En niños más pequeños, o adolescentes, también se producirá ansiedad o confusión al no entender bien lo que está pasando, aunque se puede expresar de otras maneras y/o en diferente intensidad que en el caso de los adultos. Es normal que los niños expresen su malestar en forma de cambios de conducta (mostrándose más hiperactivos, impulsivos, irritables, agresivos, etc) ya que les puede resultar más difícil identificar y expresar sus emociones y preocupaciones. 

  • Mantenerse informado y conectado con la realidad nos ayudará a tener un poco más de sensación de control sobre la situación y esto puede ayudar a manejar la ansiedad, pues cierta información a su vez nos puede dar recursos para afrontar las dificultades del dia a dia. Por otro lado, el mantenerse constantemente conectado, sobretodo si las noticias siempre son negativas o catastróficas, puede aumentar nuestra ansiedad y potenciar una desconexión con la realidad posicionándonos en un estado de alerta extremo o pánico que no nos beneficia para nada. En conclusión, es importante mantenerse informado pero también saber desconectar y dedicar el tiempo a otras actividades.
  • Tomarnos nuestro propio “time out”. Nuestros hijos son un reflejo de nuestro estado emocional. Si nos encontramos abrumados emocionalmente por la situación, es fácil que sin darnos cuenta acabemos contagiándoles a ellos con nuestro malestar. En estos momentos, es mejor parar y reconocer nuestras necesidades. En caso de necesitar espacio, se lo podemos explicar a nuestros hijos y de esta manera nos permitimos coger un poco de distancia de ellos, descansar y recuperar la calma.
  •  Hablar, con naturalidad, de lo que está ocurriendo en la actualidad. Es importante que los niños sepan que no es un tema tabú y se puede hablar de ello abiertamente.
  • Dejar que los niños expresen sus miedos y inquietudes, son completamente normales. Igual que nosotros podemos hacerlo, mostrándoles el ejemplo.
  • Si les cuesta identificar lo que les pasa, ayudarles a poner palabras. Ejemplo: “Quizás te sientes aturdido y cansado, quizás te gustaría que jugáramos más contigo o no tuviéramos que trabajar. Entiendo tu malestar y lo siento mucho. Yo tampoco no me siento bien. Quizás podemos respirar juntos un momento y calmarnos…”.
  • Si alguien está más nervioso de lo normal, buscad un espacio de la casa y/o un momento para estar solos y respirar profundamente. Para los niños, establecer 1 minuto por año de edad. Ejemplo: si tiene 5 años, respirar 5 minutos. 10 años, 10 minutos. Y como adultos, hacer nosotros lo mismo.
  • Si notamos que están más inquietos de lo normal, intentar parar un momento y hablar con ellos, tranquilos.
  • Crear en casa un espacio “único” para relajaros individualmente y dar ejemplo de ello. Acomodar el lugar para que sea tranquilo y agradable.
  • Si hace falta, además del horario, también podemos pondremos normas de convivencia que nos ayudarán a poner límites como padres y madres, en el momento en que se dé algún comportamiento indeseado. 

 

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Ainhoa Corbera Alba Peña Morillas

Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Psicóloga General Sanitaria

Col.núm. 11250 Col.núm. 18523